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KEBBA BARROW

Junio del 2012. Después de una cena con los compañeros de fútbol en el puerto del Masnou, decidieron ir a un local de música y copas. Sus amigos entraron antes y él se entretuvo hablando con otros amigos que encontró allí. Cuando quiso entrar el portero le negó el acceso por su forma de vestir y le dijo que él estaba mejor fuera que dentro. Kebba esperó tranquilamente afuera por si algunos de sus compañeros salía, pero al cabo de un rato decidió irse a casa. Unos días después volvió con su grupo de amigos al mismo local para tomar algo y nuevamente se encontró con el mismo portero, que ante todos sus compañeros negó la entrada a Kebba. Sus amigos conocían al dueño del local y decidieron entrar a avisarle para que le permitiera el acceso. Él se quedó esperando en la puerta. Cuando su amigo regresó con el permiso de que ya podía entrar, el portero dijo que “No, no, el negro no puede entrar”. Kebba sorprendido por lo que acababa de oír se dio media vuelta y preguntó “¿Cómo que el negro no puede entrar?”. Lo siguiente que recuerda es a su amigo tratando de reanimarlo por el puñetazo en la cara que el portero le había dado. Se despertó sangrando, con el labio superior partido y los dientes desencajados y rotos. Cuando salió del hospital fue a la comisaría de los Mossos d'Esquadra donde le dijeron que el portero le había denunciado y Kebba no dudó en interponer su propia denuncia y ponerse en contacto con SOS Racisme – Catalunya. El caso se cerró a favor de Kebba con inhabilitación de actividad laboral para el portero y 5000€ de indemnización. Desde entonces ha tenido numerosas intervenciones en la boca y sufre los efectos de la debilitación de dientes y encías que le impiden morder con normalidad, además del cambio estético en su rostro.